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Todos los
autores coinciden en señalar la numerología como la mas antigua de las
artes adivinatorias. Su origen se remonta a la noche de los tiempos, pues
permanece aún desconocido; aunque se sabe que las mas antiguas
civilizaciones, entre las que sobresalen la babilonia y la egipcia, ya se
utilizaron los numeros para conocer el provenir e indagar sobre el
destino. La predicción se puede lucubrar con sus resultados, a condicion
de conocer, y observar sus reglas. Dejando al margen las aseveraciones de
insignes filósofos clásicos, entre los que cabe destacar a Pitagoras con
su concepto sagrado de los números, conviene matizar que, ya que desde
tiempos inmemoriales, se atribuía a la Numerología un poder predictivo y
oculto, cuyo significado emblematico estaba reservado a un numero selecto,
y limitado, de adeptos. Sin embargo, antiguos pueblos y civilizaciones,
entre los que se destacan egipcios, arabes, griegos y romanos ya
utilizaron con profusión los numeros e indagaron en sus arcanos y ocultos
misterios. Sin embargo será la Cabala quien llevada a los numeros al mas alto grado de significación y, de este modo, nacera la denominada Guematria, una especie de ciencia oculta de los numeros, la cual relaciona estos con las letras. En adelante, cada letra se identificara con un número, y la Guematria resultara ser el procedimiento idóneo por medio del cual a cada letra del alfabeto hebreo le corresponde un numero y, a partir de de aquí, cada nombre tendra un valor el cual será el resultado de la adicion numerica de sus letras: palabras, letras y numeros se pueden permutar y trasnformar entre si. Segun los cabalistas hebreos, los veintidos numeros que corresponden a las veintidos letras de su alfabeto, contienen lo que se denomina "vibraciones numericas", lo cual se hace manifiesto en numeros dobles, es decir, en aquellos comprendidos entre 10 y 22. Tal como explican las descripciones clasicas, estas vienen cargadas de sentido simbolico. Y asi comenzando por el numero 10 y terminando en el 22, resultara la siguiente tabla: N° 10: Representa la tranformación y el cambio inmediatos. El paso de una situación apacible a otra plena de desasosiego. Rige el aspecto de entendimiento o el saber e influye sobre el mundo del espíritu en la vida de los humanos. Astrológicamente, está gobernado por Urano, el planeta de los cambios, la evolución y la transformación. N° 11: Incide sobre el plano de la mente y sobre el psiquismo. Representa el equilibrio entre el bien y el mal. Rige las emociones y confiere influencia a unas personas sobre otras. Desde la perspectiva astrológica, se encuentra bajo los dominios del planeta Neptuno, lo cual incrementa magnetismo del individuo. N° 12: Extiende su dominio hasta lo más profundo de las pasiones y representa el sentido del sacrificio que emerge de la propia voluntad personal. Domina las emociones más intensa e internas y se emparenta con el misterio y el secreto. Astrológicamente guarda una total armonía con el signo Piscis y con la Casa duodécima del zodíaco (la casa que hace relación a las limitaciones personales). N° 13: Es el número relacionado directamente con los aspectos activos de la vida y, por lo mismo, rige a las personas que siempre tienen inciativas y proyectos. También se le relaciona con el acabamiento de un ciclo y el inicio de una fase nueva. Por lo común se lo relaciona con la mala suerte aunque también puede tener efectos positivos. N° 14: Representa la influencia del materialismo y el incontenible atractivo del poder, el dinero y el triunfo, particularmente en la vida social. Inside, también, en la sensibilidad artística y en el gusto por la belleza. Es un número que hace referencia a los aspectos crematísticos y económicos de la vida. N° 15: Aparece relacionado con el pensamiento, y con la actividad del entendimiento. Es un número que simboliza el realismo y, en el plano astral aparece regido por Saturno, un planeta cargado de conturbación. N° 16: Símbolo de la posibilidad de dominio de las pasiones y, al mismo tiempo representativo de la fortaleza física. Revela la intensidad que puede llegar a alcanzar los impulsos y, astrológicamente, está regido por Marte, el planeta detentador de la energía, el ingenio, la movilidad, la violencia... N° 17: Representa la fusión provechosa entre la razón y la intuición y, en ocasiones, se le asocia con la actitud esperanzadora, con las creencias y con las acciones caritativas. Es un Número que hace posible la captación de ideas por más obtusas que estás sean y, en tal sentido, se le asocia con los principios del pensamiento y de la acción al mismo tiempo. Desde el punto de vista astrológico, armoniza con Géminis, signo considerado masculino y de aire, que tiene a Mercurio como planeta dominante. N° 18: Es un número que se identifica con lo controvertido, con las desavenencias y con las decepciones. Astrológicamente, se le relaciona con Cáncer, signo considerado de agua y femenino, regido por La Luna. N° 19 : Se le reconoce como un número afortunado y pleno de armonía, su caracterítica preponderante en la magnanimidad y, también la actitud constructiva, y resolutiva, ante la vida. De aquí que este número sea indentificado con el éxito, con el arrojo y con la valentía. Astrológicamente, armoniza con Leo, signo regido por el Sol y considerado de fuego y masculino. N° 20: Se le relaciona con lo mutable y cambiable y, en consecuencia representa los avatares emanados de la fortuna, el azar y la suerte. Aparece indentificado, con frecuencia, con la valía y el esfuerzo personales. Desde una perspectiva astrológica este número está regido por la Luna, una de las dos luminarias del Zodíaco. N° 21: Representa la fuerza que da autoridad y poder; se le asocia también con la innovación y el progreso. Aparece indentificado con las buenas nuevas y las noticias satisfactorias. Desde una perspectiva astrológica este número está regido por el Sol que es la principal luminaria del zodíaco. N° 22: Está reconocido como uno de los números más cargados del infortunio y malos augurios. Representa la separación, la duda y el dolor; así mismo, este número es un paradigma de la presencia de las influencias externas y su dominio sobre la voluntad de las personas. Desde el punto de vista exclusivamente simbólico, el número 22 es indicativo de la universalidad y la plenitud, pues 22 son las letras del alfabeto hebreo y 22 son los aranos mayores del tarot. |