Las disciplinas mánticas son tan antiguas como la existencia del hombre o, al menos, como los más lejanos atisbos de cultura. En el comienzo fueron los oráculos, la consulta de las vísceras de los animales sacrificados, la adivinación a través de las estrellas y astros errantes, la lectura de las llamas del fuego y del fascinante crepitar de las brasas, la interpretación a menudo puramente intuitiva de las figuras que formaban pequeñas piedras al ser arrojadas por el adivino y otras muchas más. Homero, en sus obras inmortales, designa como adivinos en general a los mantis, que predecían basándose en el vuelo de los pájaros, y hoy podemos suponer con fundamento que de allí deriva la palabra mancia, sufijo que procede del griego manteía (adivinación). Estas mancias pueden clasificarse en dos grupos: las que necesitan un intermediario, y las que pueden prescindir de él. Estas últimas son las más antiguas y agrupan a toda especie de videntes, médium y chamanes, en tanto que las primeras son las que se valen de un objeto que cumple la función de intermediario entre el consultante, o adivino, y el entrevistado, o consultante. A esta categoría pertenece la cartomancia, que consiste en la predicción o vaticinio por medio de los naipes; este método adivinatorio ya se práctica durante los siglos XV, XVI y XVII y alcanzó su apogeo con Luis XVI de Francia, prolongando su auge hasta la época de Napoleón. El Tarot es, dentro de la cartomancia el método más complejo sutil y especializado. Para algunos es una colección de jeroglíficos simbólicos; para otros, más escépticos, es solamente el patriarca de los juegos de mesa; para los más místicos, es el camino iniciático del conocimiento, y para algunos amantes de la historia, una maravillosa antología de los imagineros medievales: tampoco puede excluirse a quien lo define como libro adivinatorio. Quizá la definición más real y completa del tarot consista en la suma de todas estas opiniones. Como dijo Wirth, "somos capaces de leer un alfabeto, pero incapaces de leer una imagen; es el triunfo de la letra muerta sobre la imaginación".

 

SIGNIFICACION ESOTERICA DE LOS 22 ARCANOS MAYORES DEL TAROT